En estos momentos, me preparo para despedirme de la ciudad de Cartagena de Indias, Bolívar, Colombia; regreso a Santo Domingo luego de 3 intensos días participando en un congreso que apenas nos facilitó medio día para recorrer esta ciudad. Afortunadamente contamos con un excelente guía, quien resumió, en el tiempo disponible, los lugares más importantes de Cartagena.
El inicio del recorrido nos llevó por la zona “moderna” en donde se encuentran los hoteles que dan a las distintas playas, así como las torres en donde reside la clase alta de la ciudad. Seguido nos llevaron al límite del centro de la ciudad (el centro sería nuestra zona colonial), en esta parte se aprecia un contraste social impresionante, junto a casas que datan de la era colonial y que están al borde del colapso, encontramos hoteles “boutique”, nos explicaba el guía el fenómeno que ha causado esto y es que inversionistas han ido adquiriendo (por sumas algo exageradas) las viejas casas para luego restaurar y transformar en este tipo de hoteles, apostando al “saneamiento” de la zona, los residentes que quedan, apuestan a “engordar” el valor de sus viviendas, así poder salir con mayor dinero.
El siguiente punto de visita fue el punto más alto de la ciudad, El Cerro de la Galera o de la Popa, en cuya cima se encuentra un convento, el cual fue visitado por el Papa Juan Pablo II, quien coronó a la Virgen de la Candelaria, patrona del lugar y desde el cual se obtiene una excelente vista de toda la ciudad. La próxima parada fue el castillo San Felipe de Barajas, por motivos de tiempo no pudimos entrar y recorrer el lugar, así que no es mucho lo que pueda decir sobre esta estructura que más que un castillo, desde afuera, parece una fortaleza.
Finalmente, nos dirigimos al “centro” que, como indiqué, es lo que para nosotros es la zona colonial, aunque decir que es lo mismo no haría justicia a esta emblemática zona de Cartagena, ya que aquí se han preocupado por mantener casi invariable las fachadas de las antiguas residencias, pero no solamente esto, ya que se esmeran en mantener limpias e iluminadas las calles, las casas pintadas y los balcones cuidados (incluso, se hace un concurso anual en donde se elige el mejor balcón de la zona. ¿El premio? no pagar impuestos por un año). En resumen, es una zona cuidada y “bonita”. Con una agradable caminata, terminó nuestro “tour” por Cartagena, incorporándonos al Congreso los días siguientes, del cual, obviamente, no hablaré.
¿Qué impresión me llevo de Cartagena? Esta ha sido mi primera visita a Colombia y de Cartagena solamente había escuchado que era una ciudad muy bonita y que su zona colonial era impresionante. Quizás debería reservarme la opinión, el tiempo para conocerla ha sido mínimo, pero la verdad es que no me ha parecido algo especial, solamente otra ciudad más, otra ciudad caribeña, a lo (con ciertas distancias) Santo Domingo, San Juan y alguna que otra islita de las antillas menores. Quizás el hecho de vivir en una ciudad parecida impidió que me llegara a impresionar. Plato a parte hay que hacer para las personas locales, siempre atentas, siempre dispuestas a ayudar, a solucionar inconvenientes.
¿Volvería a Cartagena? Creo que sí, entiendo que, con más tiempo, pudiese apreciar mejor la ciudad, descubrir eso que todos dicen que ven en ella, pero tendría que presentarse la oportunidad, la ocasión perfecta para volver, no me veo animándome a regresar por mi cuenta. A continuación dejo algunas fotos, no he traído cámara así que solamente son imagenes tomadas desde el balcón de mi habitación con mi móvil, nada del otro mundo, básicamente son dos ángulos, aunque incluyo una desde el Cerro de la Popa, pero algo al fin:














